Nuevo artículo sobre la cláusula suelo

Cláusula suelo banca

Acabamos de publicar el siguiente artículo en el Diari de Tarragona, con fecha 6 de febrero de 2020.

Nueva partida entre la banca y los consumidores

Pueden ser declarados nulos los acuerdos posteriores al préstamo hipotecario, que modifican el tipo de interés, dejando sin efecto la cláusula suelo?

Cómo todas las cuestiones en derecho, la respuesta no puede ser simple y contundente, sino que será positiva o negativa, dependiendo de los matices.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), se halla obligado a responder sobre esta cuestión, y esperamos que en breve podamos tener encima de la mesa la ansiada Sentencia, para ver hacia qué lado de la balanza se inclina. De momento, hace unos días, el Abogado del TJUE ha emitido unas conclusiones. En las mismas, centra la atención, y destaca cómo el aspecto más importante y que determina el criterio o pauta de actuación de los tribunales, en la información facilitada por parte de quien ostenta una posición prominente en la relación contractual, la entidad bancaria. Ello, tras un análisis de la Directiva 93/13/CEE sobre las cláusula abusivas de los contratos celebrados con consumidores, así como de la norma nacional que traspone el contenido de la misma, la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre.

Sobre este particular, y en supuestos de modificación o renovación del contrato, revisando el tipo de interés, podemos observar como la entidad bancaria incorpora una cláusula de renuncia al ejercicio de acciones judiciales. Pues bien, de especial interés es a mi criterio si dicha renuncia puede considerarse válida, en tanto en cuanto se está privando al consumidor de la tutela judicial efectiva, impidiendo el acceso a los tribunales de justicia, del mismo modo que de la protección que confiere la Directiva 93/13 y normativa nacional, otorgando unos especiales derechos a los consumidores, o bien, se
trata de un pacto otorgado libremente por las partes al amparo del principio de la autonomía de la voluntad. Evidentemente existen argumentos jurídicos para defender una y otra posición, pero únicamente desde una información completa y exhaustiva de las consecuencias jurídicas y económicas del pacto, puede emitirse un consentimiento al mismo, libre e informado, es decir, siendo conocedor el consumidor de la posibilidad de reclamar la restitución de las cantidades pagadas con arreglo a la cláusula suelo, así como del importe a cuya restitución podría tener derecho.

Muy relacionado con dicho consentimiento, se encuentra el aspecto de si el nuevo contrato incluye cláusulas que hayan sido negociadas individualmente, y que por tanto no se trate de un contrato de adhesión. Para ello, el criterio decisivo es determinar si el consumidor ha tenido o no la posibilidad de influir sobre el contenido de dicha cláusula. En su caso, correspondería al profesional probar que ha sido objeto de tal negociación.

A los llevamos años tramitando este tipo de procedimientos, en defensa del particular, y teniendo como adversario a la entidad bancaria, nos resulta difícil imaginar que una entidad bancaria acepte una negociación en términos equitativos, por cuanto la dinámica y operativa de dichas entidades pasa por decisiones a gran escala, en las que escasa (o prácticamente nula) transcendencia, tiene la voluntad del consumidor.

Sea como fuere, una vez más, restamos expectantes ante una resolución que, trascendiendo nuestras fronteras venga a arrojar luz y guía, respecto del criterio que deberán adoptar nuestros tribunales.

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