El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha visitado Reus, invitado por la Fundació Gresol, para analizar los retos y oportunidades a los que se enfrenta el negocio bancario. Y allí estuvo Virginia Peña Advocats.
Goirigolzarri ha asegurado que el sector está inmerso en una profunda transformación en todos los aspectos. Si desde 2008 se ha traducido en una paulatina reducción de oficinas y plantillas, ahora debe hacer frente a tres nuevos retos: la bajada de los tipos de interés, la creciente demanda regulatoria y la necesaria transformación digital para dar respuesta a las necesidades y demandas de un entorno cambiante y cada vez más exigente que, entre otras cosas, precisa de un nuevo modelo de banca.
A ello debemos añadir las innumerables reclamaciones económicas que está recibiendo por parte de los consumidores, derivadas de productos bancarios cuya legalidad se ha puesto claramente en entredicho por parte de los tribunales.
Todo ello dibuja un escenario complejo para el que este sector necesita nuevas habilidades con las que seguir siendo competitivo.
En relación al primer reto, los bancos se ven presionados por el descenso continuado en los tipos de interés de referencia del Banco Central Europeo (BCE), que pretende impulsar el crédito, y que a su vez también reduce su margen de intermediación y por lo tanto su principal fuente de ingresos. Durante estos últimos años, los reiterados descensos de los tipos en los préstamos han incidido de forma directa en la rentabilidad de los bancos y les ha obligado a ponerse las pilas en la estrategia de impulsar una radical transformación del negocio para sobrevivir. Y a este problema hay que añadir la abundancia de liquidez que soporta el sistema debido a la política monetaria del BCE, ya que empresas y particulares han reducido considerablemente su demanda de financiación debido a la incertidumbre económica.
Tras la crisis, la banca ha sufrido un aumento relevante en los costes de regulación. Unos cambios requeridos por las instituciones públicas europeas con un propósito en principio positivo: prevenir situaciones de riesgo como las que han llevado al colapso y rescate de algunas entidades financieras. Crear una cultura de responsabilidad y transparencia en el sector ha obligado a destinar más recursos propios, con lo que esta medida ha tenido una incidencia directa en la cuenta de resultados.
Por último el presidente de Bankia se ha referido al principal reto, y a su vez oportunidad, que debe acometer la banca: la digitalización en los servicios. La actual reconversión del sector bancario, con el impulso de los canales online y móviles, está requiriendo elevadas inversiones. Para este alto ejecutivo, los cambios tecnológicos suponen una sustancial modificación del modelo de negocio, que genera tensiones estratégicas.
Lo que está claro es que, con independencia del tamaño de la entidad o del mercado en el que se sitúe, el sector deberá ir integrando diferentes innovaciones disruptivas basadas en la tecnología para cambiar la forma de hacer banca. José Ignacio Goirigolzarri apuesta, entre otras opciones, por el blockchain, una tecnología que viene pisando fuerte. Todo parece indicar que se caminará hacia un modelo más orientado a los servicios financieros en tiempo real que a la banca pura tradicional. Lo que está claro hoy en día es que el negocio bancario está evolucionando y todos tendremos que asumirlo e ir adaptándonos poco a poco a esta nueva realidad.