La semana pasada nuestro despacho tuvo la feliz noticia de haber obtenido una Sentencia Estimatoria de la acción de nulidad ejercitada, respecto de participaciones preferentes y deuda subordinada, adquiridas por una sociedad mercantil.

Dicha reclamación constituía un reto importante, por cuanto, el criterio general que sigue la Jurisprudencia del Tribunal Supremo es otorgar a las empresas la categoría de “profesional”, presumiendo que se encuentran a su alcance los medios necesarios para asesorarse e informarse adecuadamente sobre las características de los productos bancarios que adquieren. La consecuencia de ello, es que no es de aplicación a las empresas, bajo el paraguas de la Ley de Consumidores y Usuarios,  la normativa tuitiva de que gozan los particulares.

En nuestro caso, en fase probatoria pudimos acreditar que bajo la Sociedad Limitada en cuestión, no existía una estructura suficiente, que permitiese concluir que nos hallábamos ante un “profesional”  según establece la Ley del Mercado de Valores; sino, todo lo contrario, nos encontrábamos ante un “minorista”, que no fue informado debidamente del producto contratado. Este hecho condujo a la Juez a dictar una Sentencia que condena a la entidad bancaria al pago de las cantidades perdidas a consecuencia del canje de participaciones y deuda subordinada, por acciones de la entidad.