Los tribunales españoles aplican desde 2016 la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que ordena no responsabilizar al avalista de los pagos de intereses ligados al crédito avalado.

Acogiéndose a la jurisprudencia sentada por el tribunal europeo, debe apreciarse la condición de consumidor y, por tanto, aplicar la correspondiente normativa de protección. Esto ha de tener como resultado la anulación, por abusiva, de la cláusula de intereses en un contrato de crédito.

Con anterioridad a este dictamen del TJUE (15 de noviembre de 2015) la situación del fiador era muy distinta: éste tenía la misma condición que la operación principal. Así, si el préstamo era destinado a actividades empresariales o profesionales, el avalista se consideraba de igual carácter y no podía acogerse a la legislación protectora del consumidor.

No obstante, el mencionado auto del TJUE rompe la vinculación entre el contrato principal de préstamo y la fianza o aval que lo garantizaba. De esta manera, la posición del fiador pasó a ser escrutada de manera autónoma.

Menor exposición de familiares o amigos

La sentencia arriba citada ha abierto la puerta a la protección de aquellas personas que por amistad o relación familiar avalaron a otras en operaciones bancarias. De acorde a esta reciente jurisprudencia, se logra reducir la exposición de familiares o amigos ante posibles impagos del avalado.