El acoso escolar o bullying

Para las víctimas de acoso escolar y sus allegados, la regulación penal es muy pobre, y esto es debido que al tratarse de menores, se hace mucho hincapié en la reeducación del acosador, lo cual conlleva a medidas que buscan más la educación que la dureza y esto aumenta, en la víctima y sus familiares, la sensación de injusticia.

El acoso escolar o bullying es maltrato físico y/o psicológico, una falta de respeto al niño o niña que viola su derecho reconocido a gozar de un entorno escolar libre de violencia y de hostigamiento. Implica agresiones, intimidación, amenazas, hostigamiento, coacciones, exclusión social etc. que recibe un menor por parte de otro u otros que se comportan con él de forma cruel, atentando contra la dignidad del menor que lo sufre.

No existe en el Código Penal delito que se llame “acoso escolar”. Hasta 2010 existía el delito de trato degradante y en ese mismo año se añadieron al código penal algunas acciones que hasta entonces se castigaban como trato degradante, como son el acoso laboral, pero no se añadió ningún delito específico de acoso escolar.

Ante indicios de acoso escolar se debe informar la situación al centro escolar. El colegio, el profesorado y los tutores o padres son los primeros responsables en poner solución al problema. (Reuniones con el acosador o acosadores, con los padres de ellos, sanciones etc.) Sólo si no hay solución posible, habrá que denunciar para que tome medidas en el asunto el Derecho Penal o el Derecho Penal del Menor.

Una vez denunciado, tenemos que diferenciar las siguientes situaciones:

El autor es menor de 14 años: la fiscalía informa los hechos al centro escolar para que éste tome las medidas procedentes respecto a la protección de la/s víctima/s y respecto al acosador o acosadores, pero siempre sin salirse de sus atribuciones como centro docente. Aquí el Derecho Penal no interviene.

– Los actos existen y son comprobados  pero no tienen la suficiente fuerza para ser calificados como falta ni como delito, según el Código Penal: se procede de la misma manera que en el caso anterior. Se informa al centro escolar.

El menor tiene entre 14 y 18 años: en estos casos interviene el Derecho Penal, por medio de la aplicación de la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor (LORPM). Esta Ley establece las penas para los menores de entre 14 y 18 años, pero en función del delito o falta que hayan cometido según el Código Penal. En otros términos, para los hechos hay que mirar el código penal. Y para las consecuencias tenemos que mirar la LORPM. Si el acoso tiene suficiente importancia estaremos hablando del delito de trato degradante del Art. 173.1 CP. Si no llega a tener suficiente entidad, sólo podemos acudir a una falta del art. 620.2° CP de vejación injusta.

Para que la conducta del acosador sea calificada como delito de trato degradante, la Ley y la jurisprudencia exigen que haya una acción, es decir, un trato degradante y  un resultado , en otras palabras, un daño grave de la integridad mora, sin llegar a suponer una lesión psíquica, pues en tal caso estaríamos halando de un delito de lesiones. No es necesario que el trato degradante sea continuado en el tiempo, puesto que una sola acción puede ser suficiente para producir el resultado y ser considerado delito de trato degradante.

Si la acción no es considerada suficientemente grave, entonces estaremos ante una falta de vejaciones injustas del Art. 620.2 CP.

En cuanto a las penas, al tratarse se menores de edad, como hemos mencionado anteriormente, no se aplican las mismas que aparecen en esos artículos del Código Penal, sino que se aplicarán las que se establecen en la LORPM.

Desde el punto de vista penal, estas acciones prescribirán al año de finalizar el proceso de acoso.

Independientemente de las responsabilidades penales del menor, también existen unas responsabilidades civiles que la víctima de acoso escolar podrá igualmente reclamar.

No dude en contactar con Virginia Peña Ramos Advocats y le asesoraremos.